Mostrando entradas con la etiqueta Escritores de la Literatura Latinoamericana. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Escritores de la Literatura Latinoamericana. Mostrar todas las entradas

domingo, 22 de septiembre de 2013

PAULO COELHO (brasilero)

   
Paulo Coelho nació el 24 de agosto de 1947 en Río de Janeiro (Brasil) y en el seno de una familia burguesa.
 
Su padre era ingeniero y su madre, de fuertes creencias católicas, ama de casa.

Estudió con los jesuítas y comenzó la carrera de Derecho, abandonando sus estudios a finales de los años 60 para vivir inmerso en la cultura hippie del momento, recorriendo diferentes países del continente americano y europeo.
En 1972, Coelho inició su trayectoria como autor, la cual incluye trabajos periodísticos, guiones para la pequeña pantalla, dirección escénica o composición de canciones (especialmente para Raúl Seixas), aunque su fama viene derivada de su labor como novelista.
En 1974 fue encarcelado acusado de subversión por el gobierno brasileño. Se casó con la pintora Cristina Oiticia y con ella adoptó en los años 80 los preceptos de la orden religiosa RAM (Rigor, Amor y Misericordia), con sede central en Holanda.
Es un reconocido artífice de best-sellers de estilo sencillo significados por una inspiración mística que mezcla la reflexión espiritual y los retazos autobiográficos.

Su punto de partida para el éxito popular fue "El Peregrino De Compostela (Diario De Un Mago)" (1987), relato sobre sus experiencias realizando el Camino de Santiago, al que siguió "El Alquimista" (1988), libro que lanzó su carrera internacionalmente.
Otros títulos de Coelho de gran triunfo comercial son "Brida" (1990), "Las Valquirias" (1992), "La Quinta Montaña" (1996), "Verónika Decide Morir" (1998) o "A Orillas Del Río Piedra Me Senté y Lloré" (2002).
En "Once minutos" (2003) Coelho centraba la acción en las experiencias en el sexo y el amor protagonizadas por María, una joven brasileña que se prostituye en la ciudad suiza de Ginebra.
En "El Zahir" (2005) narra la búsqueda de su esposa desaparecida por un famoso escritor, quien abandona su plácida existencia para viajar por diferentes lugares con la intención de lograr su objetivo.
En "La bruja de Portobello" (2006) cuenta la historia de una mujer dotada con un don de la naturaleza llamada Athena, y en "Como el río que fluye" (2007) nos manifiesta diversas consideraciones filosóficas en torno a la vida o la naturaleza.
En "El Vencedor Está Solo" (2009) ambientaba la acción en el Festival Cinematográfico de Cannes con centro en la figura de un magnate ruso en crisis de pareja llamado Igor.
En "Aleph" (2011) reunía a distintos personajes en un viaje por el Transiberiano.
En "El Manuscrito Encontrado En Accra" (2012), libro basado en un pergamino encontrado por Sir Walter Wilkinson, el autor brasileño nos lleva a la ciudad de Jerusalén del siglo XI con centro en un sabio griego que imparte conocimientos entre la población del lugar.



jueves, 22 de agosto de 2013

Gabriela Mistral y Sandino

   Poco a poco he ido conociendo el pensamiento de Gabriela Mistral y cada vez me identifico más con ella, la imagen que se tiene en Chile de la poetiza es de una mujer sufrida, que hizo nacer su poesía del dolor y la resignación. Nada más lejos de la verdad, pues fue una de las primeras feministas Latinoamericanas, una gran luchadora social  y gran seguidora de Bolívar y Martí.
    Viajo por todo el continente buscando vivir la vida al máximo, quiero contar poco a poco partes de su vida y pensamiento, en vez de hacer una sola biografía que seria muy extensa. Ahora quiero que conozcan su pensamiento y su relación con Sandino.

    Los memorables artículos de Gabriela Mistral publicados en el diario El Mercurio de Chile, no permanecieron ajenos a los acontecimientos de Nicaragua. Ella dio ánimos desde sus escritos, al ejército de Sandino. 
Un poema con el mismo sentido antimperialista de la Oda a Roosevelt, de Rubén Darío, pero que, además, reivindica la figura de Augusto César Sandino, confirmó a la Premio Nobel, Gabriela Mistral, como la mayor simpatizante del histórico General. En su poema el grito hace una defensa a la lucha de este gran héroe Latinoamericano

EL GRITO
América, América!¡Todo por ella; porque nos vendrá de ella desdicha o bien!
Somos aún México, Venezuela, Chile, el azteca-español, el quechua-español, el araucano-español; pero seremos mañana, cuando la desgracia nos haga crujir entre su dura quijada, un solo dolor y no más que un anhelo.
Maestro: enseña en tu clase el sueño de Bolívar, el vidente primero. Clávalo en el alma de tus discípulos con agudo garfio de convencimiento. Divulga la América, su Bello, su Sarmiento, su Lastarria, su Martí. No seas un ebrio de Europa, un embriagado de lo lejano, por lejano extraño, y además caduco, de hermosa caduquez fatal.
Describe tu América. Haz amar la luminosa meseta mexicana, la verde estepa de Venezuela, la negra selva austral. Dilo todo de tu América; di cómo se canta en la pampa argentina, cómo se arranca la perla en el Caribe, cómo se puebla de blancos la Patagonia.
Periodista: Ten la justicia para tu América total. No desprestigies a Nicaragua, para exaltar a Cuba; ni a Cuba para exaltar la Argentina. Piensa en que llegará la hora en que seamos uno, y entonces tu siembra de desprecio o de sarcasmo te morderá en carne propia.
Artista: Muestra en tu obra la capacidad de finura, la capacidad de sutileza, de exquisitez y hondura a la par, que tenemos. Exprime a tu Lugones, a tu Valencia, a tu Darío y a tu Nervo: Cree en nuestra sensibilidad que puede vibrar como la otra, manar como la otra la gota cristalina y breve de la obra perfecta.
Industrial: Ayúdanos tú a vencer, o siquiera a detener la invasión que llaman inofensiva y que es fatal, de la América rubia que quiere vendérnoslo todo, poblarnos los campos y las ciudades de sus maquinarias, sus telas, hasta de lo que tenemos y no sabemos explotar. Instruye a tu obrero, instruye a tus químicos y a tus ingenieros. Industrial: tú deberías ser el jefe de esta cruzada que abandonas a los idealistas.
¿Odio al yankee? ¡No! Nos está venciendo, nos está arrollando por culpa nuestra, por nuestra languidez tórrida, por nuestro fatalismo indio. Nos está disgregando por obra de algunas de sus virtudes y de todos nuestros vicios raciales. ¿Por qué le odiaríamos? Que odiemos lo que en nosotros nos hace vulnerables a su clavo de acero y de oro: a su voluntad y a su opulencia.
Dirijamos toda la actividad como una flecha hacia este futuro ineludible: la América Española una, unificada por dos cosas estupendas: la lengua que le dio Dios y el Dolor que da el Norte.
Nosotros ensoberbecimos a ese Norte con nuestra inercia; nosotros estamos creando, con nuestra pereza, su opulencia; nosotros le estamos haciendo aparecer, con nuestros odios mezquinos, sereno y hasta justo.
Discutimos incansablemente, mientras él hace, ejecuta; nos despedazamos, mientras él se oprime, como una carne joven, se hace duro y formidable, suelda de vínculos sus estados de mar a mar; hablamos, alegamos, mientras él siembra, funde, asierra, labra, multiplica, forja; crea con fuego, tierra, aire, agua; crea minuto a minuto, educa en su propia fe y se hace por esa fe divino e invencible.
¡América y sólo América! ¡Qué embriaguez semejante futuro, qué hermosura, qué reinado vasto para la libertad y las excelencias mayores!
1922.- Santiago de Chile.
(Revista de Revistas, México, D. F.)





Augusto César Sandino, por estas circunstancias el propio jefe del ejército de guerrilleros nicaragüenses, desde las Segovias, la declaró: benemérita de su ejército, fuera de Nicaragua.

El investigador chileno Jaime Quezada y gran conocedor de la vida y obra de Mistral, sostiene que la poeta siempre estuvo muy enterada de los acontecimientos políticos de la época que en América se libraban.

     Ella misma habló en varios artículos de la epopeya del guerrillero nicaragüense, llamándolo “Hombre heroico, héroe legítimo, como tal vez no me toque ver otro”, precisamente cuando el presidente Herbert Hoover, lo llamó bandido y el periódico The New York Times lo calificó de “insignificante jefe desequilibrado”, al que Mistral respondió: “Para mí Sandino es todo un héroe”, afirmó, como refutando el calificativo de “bandido”, del presidente Hoover, en la convulsionada política de los años treinta a la que Mistral y Sandino hacen frente.




EL BAUTIZO DEL EJÉRCITO

Los memorables artículos de Gabriela Mistral publicados en el diario El Mercurio de Chile, no permanecieron ajenos a los acontecimientos de Nicaragua. Ella animó desde sus escritos, al ejército de Sandino, al que bautizó como “Pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio”, nombre que más tarde le dará la vuelta al mundo.

   Quezada, compilador de los Escritos políticos de Mistral, aseguró que la poeta, por medio de sus artículos hará llamados a los políticos a que apoyen a Nicaragua, justo en su gira por Centroamérica en el año 1931, cuando por razones políticas no pudo visitar Nicaragua. “Harían cosa más honesta yendo a ayudar al hombre heroico, héroe legítimo, como tal vez no les toque ver otro, haciéndose sus soldados rasos [...], para dar testimonio visible de que les importa la suerte de ese pequeño ejército loco de voluntad de sacrificio”.

Ella envió un mensaje a los estudiantes, excusándose de no poder estar con ellos y pidió a abandonar universidades y hogares, “la sangre joven nunca ha sido mal aprovechada cuando se entrega por una carta justa y libertaria”.



EN CONTRA DEL ENTREGUISMO

Mistral, en sus escritos indignada por el entreguismo criollo. “Los desgraciados políticos nicaragüenses, cuando pidieron contra Sandino el auxilio norteamericano, tal vez no supieron imaginar lo que hacían, y tal vez se asusten hoy de la cadena de derechos que han creado al extraño y del despeñadero de concesiones por el cual echaron a rodar su país”.

Según el investigador, en sus cartas, la chilena respondió a los ataques que la prensa gringa hace contra Sandino y llama a solidarizarse con la causa: “Nunca los dólares, los sucres o los bolívares sudamericanos, que se gastan fluvialmente en sensualidades capitalinas, estarán mejor donados. Sandino no ha visto llegar hasta hoy los mozos argentinos, chilenos, ecuatorianos, que son su misma carne y que le deben una lealtad temeraria y perfecta que sólo la juventud puede dar. ¿Dónde está la naturalísima, la lógica Legión Hispanoamericana de Nicaragua?”.

“Para ella, la solidaridad debe llegar hasta el fin, entregando incluso, la vida”, afirma Quezada. Pide que centenares de jóvenes dejen familias y universidades “para ofrecerle a Sandino lo mejor que puede cederse”.

Sus tres escritos de apoyo a Sandino, los escribió en Europa entre 1928 y 1931, específicamente en París, como representante de Chile en el Instituto Nacional de Cooperación que hoy es la Unesco.




A LA CAZA DE SANDINO

El biógrafo chileno de Mistral, en su gira por Centroamérica, comentó que la escritora desde muy joven fue una mujer atenta a los sucesos que ocurrían fuera y dentro de Chile.

Agregó que uno de los temas en el que más enfatiza la poeta, es la autodeterminación de los pueblos y la no intervención, postulados que hoy son muy importantes en las Naciones Unidas. Temas que se encuentran en mucha de su poesía y en sus escritos políticos.

En su escrito Gabriela Mistral: Cazería de Sandino, percibe que la muerte ronda al guerrillero nicaragüense, “Tal vez caiga ahora esa cabeza sin peinar que trae locas las cabezas acepilladas de los marinos ocupantes”. Para ella, el hombre de las Segovias desborda fronteras geográficas, “porque este héroe no es local, aunque se mueva a un kilómetro de suelo rural, sino rigurosamente racial”.

El jefe del “Pequeño ejército loco...” no sólo trasciende el espacio patrio. “El guerrillero es en un solo cuerpo, nuestro Páez, nuestro Morelos, nuestro Carrera y nuestro Artigas. La faena es igual, el trance es el mismo”.

 Mister Hoover ha declarado a Sandino "fuera de la ley". Ignorando eso que llaman derecho internacional, se entiende, sin embargo, que los Estados Unidfos hablan del territorio nicaraguense como del propio, porque no se comprende la declaración sino como lanzada sobre uno de sus ciudadanos: "Fuera de la ley norteamericana".
Los desgraciados políticos nicaraguenses, cuando pidieron contra Sandino el auxilio norteamericano, tal vez no supieron imaginar lo que hacían y tal vez se asusten hoy de la cadena de derechos que han creado al extraño y del despeñadero de concesiones por el cual echaron a rodar su país.
La frase cocedora de Mr. Hoover suena a ese Halalí de las grandes cacerías, cuando sobre la presa que ha asomado el bulto en un claro del bosque, el cuerno llamador arroja a la jauría. Es numerosa la jauría esta vez hasta ser fantástica: sobre unas lomas caerán cinco mil hombres y decenas de aeroplanos. También equivale la frase a la otra de uso primitivo: "Tantos miles de pesos por tal cabeza", usada en toda tierra por los hombres de presa.
Lástima grande que la cabeza enlodada del herrero que la prensa yanqui llamabandido, sea, por rara ocurrencia, una cabeza a la cual sigue anhelante el continente donde vive toda su raza y una pieza que desde Europa llaman de héroe nato y de criatura providencial los que saben nombrar bien.
El herrero se parece más a Hércules que al Plutón infernal que ve Mr. Hoover. Enlodado corre por las cuchillas, a causa de los pantanos en que ha de escurrirse como culebra; carga las dos o tres pistolas que le dan las fotografías malignas de los semanarios neoyorquinos porque corre perseguido por los ajenos y los propios, y cada árbol y cada piedra de su región le son desleales; y su defensa toma aspecto de locura porque vive un caso fabuloso como para voltear a cualquiera la masa de sangre.
Desde los años de 1810, o sea, desde el aluvión guerrero que bajó desde México y Caracas hasta Chile, rompiéndolo todo para salvar una sola cosa, no habíamos vivido con nuestra expectación un trance semejante.
Mr. Hoover, mal informado a pesar de sus veintiún embajadas, no sabe que el hombrecito Sandino, mortuno, plebeyo e infeliz ha tomado como un garfio la admiración de su raza, excepto uno que otro traidorzuelo o alma seca del sur. Si lo supiesa, a pesar de la impermeabilidad a la opinión pública de la Casa Blanca (la palabra es de un periodista yanqui) se pondría a voltear esta pieza de fragua y de pelotón militar, tan parecida a los Páez, a los Artigas y a los Carrera, se volvería, a lo menos, caviloso y pararía la segunda movilización.
El guerrillero no es el mineral simple que él ve y que le parece un bandido quimicamente puro; no es un pasmo militar a lo Pancho Villa, congestionado de ganas de matar, borracho de fechoría afortunada y cortador de cabezas a lo cuento de Salgari. Ha convencido desde la prensa francesa y el aprecio español hasta el último escritor sudamericano que suele leer, temblándole el pulso, el cable que le informa que su Sandino sigue vivo.
Tal vez caiga ahora esa cabeza sin peinar que trae locas las cabezas acepilladas de los marinos ocupantes; tal vez sea esta ocasión la última en el millar de las jugadas y perdidas por el invasor. Ya no se trata de una búsqueda sino de una cacería, como decimos.
Pero los marinos de Hoover van a recoger en sus manos un trofeo en el que casi todos los del sur veremos nuestra sangre y sentiremos el choque del amputado que ve caer su muñón. Mala mirada vamos a echarles y un voto diremos bajito o fuerte que no hemos dicho nunca hasta ahora, a pesar de Santo Domingo y del Haití: "¡Malaventurados sean!".
Porque la identificación ya comienza y a la muerte de Sandino se hará de un golpe quedándose en el bloque. El guerrillero es, en un solo cuerpo, nuestro Páez, nuestro Morelos, nuestro Carrera y nuestro Artigas. La faena es igual, el trance es el mismo.
     Nos hará vivir Mr. Hoover, eso sí, una sensación de unidad continental no probada ni en 1810 por la guerra de la independencia, porque este héroe no es local, aunque se mueva en un kilómetro de suelo rural, sino rigurosamente racial. Mr. hoover va a conseguir, sin buscarlo, algo que nosotros mismos no habíamos logrado: sentirnos uno de punta a cabo del continente en la muerte de Augusto Sandino.



MALDICIÓN A SOMOZA

Es en 1956, cuando a manos de Rigoberto López Pérez, muere Anastasio Somoza García, Gabriela Mistral no se ahorra la maldición pública: “Mala mirada vamos a echarles y un voto diremos bajito o fuerte, que no hemos dicho nunca hasta ahora: ¡Malaventurados sean!”

Franca en su poesía, enérgica en sus escritos y retadora, Mistral hizó de sus palabras de apoyo a Sandino, un discurso de valentía y coraje a favor de la justicia social con énfasis en América, ese continente perdido por el que lucharon José Martí y Simón Bolívar.



l

viernes, 9 de agosto de 2013

Pablo de Rokha (chileno)

Pablo de Rokha, seudónimo de Carlos Díaz Loyola, nació en Licantén el 17 de octubre de 1894. Sus primeros años transcurrieron, principalmente, en diversos lugares de la zona central, en los que acompañó por trabajo a su padre.

En 1901, ingresó a la Escuela Pública Nº 3 de Talca. Luego, estudió en el Seminario Conciliar San Pelayo de Talca, de donde fue expulsado en 1911 por leer libros considerados en esa época "prohibidos" (de Nietzsche, Rabelais o Voltaire).

Se trasladó a Santiago para cursar el sexto año de humanidades, dando su bachillerato en 1912.

Luego, se matriculó en la Universidad de Chile con el objetivo de seguir la carrera de Derecho o de Ingeniería. Pero esto no ocurrió, ya que abandonó los estudios.

En esa época, escribió para distintos periódicos, como La Razón y La Mañana. En 1916 se casó con la poetisa Luisa Anabalón Sanderson, quien, posteriormente, tomaría el seudónimo de Winett de Rokha.
Entre 1922 y 1924, residió en San Felipe y, luego, en Concepción, ciudad donde fundó la revista Dínamo.

Adhirió al movimiento anarquista internacional, pero después (1935) ingresó al partido Comunista, del que incluso sería candidato a diputado, pero finalmente fue expulsado en 1938.
En Santiago, realizó múltiples colaboraciones en diarios y revistas y trabajó en la Facultad de Bellas Artes de la Universidad de Chile.

En 1943, el presidente Juan Antonio Ríos lo nombró embajador cultural de Chile en América, por lo que el poeta inició un extenso viaje por varios países. Estando en Argentina, se enteró que el presidente Gabriel González Videla había dictado la Ley de Defensa de la Democracia, por lo que se había iniciado la represión contra los comunistas decidiendo no regresar al país.

Finalmente, en 1949, el poeta volvió a Chile, pero su esposa llegó enferma de cáncer falleciendo en 1951. De Rokha nunca pudo superar esta pérdida, dedicándole Fuego negro (1953). Su dolor se vio acrecentado con la muerte de su hijo Carlos en 1962.
Recibió el Premio Nacional de Literatura en 1965.

El 10 de septiembre de 1968, el poeta se suicidó, siguiendo el destino de su hijo Pablo y el de su amigo Joaquín Edwards Bello, muertos ambos ese mismo año.

     
Junto con la biografía de Pablo de Rokha quiero compartir con ustedes un documental sobre la vida de este gran poeta chileno. El documental fue entrenado en Chile en marzo del 2010 y dirigido por Diego Meza. Es muy bueno no dejen de verlo




domingo, 4 de agosto de 2013

Vicente Huidobro (chileno)

   El 10 de enero de 1893 nació en Santiago Vicente García-Huidobro Fernández, hijo de Vicente García-Huidobro y María Luisa Fernández Bascuñán. Por ser el primer hijo de esta familia, Vicente estaba destinado a heredar el título de marqués de Casa Real, honor reservado al primogénito de la unión de dos de las familias más importantes del siglo XIX en Chile. Sin embargo, quizás por influencia de su madre —mujer feminista fuertemente ligada al ámbito cultural chileno—, Vicente dejó ese destino para abrazar una carrera riesgosa y apasionante: la de creador. 

A los 7 años, y tras haber recibido su primera formación con institutrices europeas, inició sus estudios formales en el colegio San Ignacio, dirigido por los padres jesuitas. En 1911, a los 18 años, cursó estudios de Literatura en la Universidad de Chile, año en que también publicó su primer libro, Ecos del Alma. 

Posteriormente —y siendo ya un poeta reconocido por los intelectuales del momento, tanto en Europa como en América— siguió en diversas universidades cursos de Biología, Fisiología y Psicología Experimental, al tiempo que se interesó por la Astronomía, la Alquimia y el ocultismo en general. 

Primer matrimonio 

Como para muchos, el primer amor de Vicente García-Huidobro fue su madre, quien tuvo una notable influencia en su vida; ella misma corregía sus primeros poemas y lo acompañó siempre. 

A este siguieron otros amores ingenuos. Sin embargo, el amor real le llegó a los 19 años, cuando perdidamente enamorado se casó con Manuela Portales Bello, joven aristócrata descendiente de Diego Portales y Andrés Bello. Ella lo impulsó, como su madre, a escribir. 

Nuevos amores 

En 1926 su primer matrimonio terminó y conoció a la que sería su segunda esposa, Ximena Amunátegui, quien provenía de una influyente familia que no aprobaba el romance, que consiguió que Huidobro fuera detenido y obligado a abandonar el país. 

Vicente mantuvo contacto con ella y dos años más tarde, cuando Ximena logró obtener su pasaporte, tramó su fuga a Europa. Para eso, viajó de incógnito a Chile, logró su objetivo y escandalizó de paso a la sociedad santiaguina. Más tarde se casaron bajo el credo mahometano, para lo cual el poeta hizo votos dentro de esa fe. 

Esta relación terminó en 1945, cuando él cubría la Segunda Guerra Mundial como corresponsal. De allí regresó a Chile con su tercera esposa, Raquel Señoret. 



Creador de vanguardia 

Si hubiese que clasificar con un solo adjetivo a Huidobro, quizás el más tentador sería el de vanguardista. Su posición frente al acto de crear no fue pasiva, por el contrario, siempre buscó enfrentarse al arte con una mirada inteligente e innovadora. 

Ya a los 21 años dictaba conferencias sobre su credo estético en Santiago, y dos años más tarde hacía lo mismo en Buenos Aires, donde dio a conocer su voluntad de alcanzar una creación pura, otorgándole al poeta el rol de creador absoluto. Esta posición le trajo una polémica con el connotado intelectual José Ingenieros, a partir de la cual se le conoció como creacionista. 



Colabora con grandes intelectuales 

La influencia de Huidobro se hizo sentir por doquier, llevando siempre consigo un hálito de misterio y novedad. Su influyente participación en los movimientos de vanguardia se vio reflejada en las numerosas colaboraciones que realizó con prácticamente todos los intelectuales destacados de la época, tanto latinoamericanos como europeos. Entre ellos Pablo de Rokha, Jorge Luis Borges, Eduardo Anguita, Volodia Teitelboim, Pablo Picasso, Georges Braque, Guillaume Apollinaire, Hans Arp, Vasily Kandinsky, Salvador Dalí y André Breton. 



Ciudadano del mundo 

Siempre al frente, Huidobro fue testigo activo del surgimiento de movimientos como el dadaísmo, el surrealismo, el ultraísmo español, y claro, el creacionismo a nivel mundial. 

Sería muy difícil encontrar en la historia de Chile a otro hombre que haya influido tanto en la cultura mundial, siendo reconocido en todas partes por su capacidad creadora, por ser un ciudadano del mundo completo, al punto de escribir una parte importante de su obra en francés, y fundar la revista Creación, Revista Internacional de Arte, en la que se aceptaban colaboraciones en varios idiomas. 



Aristócrata polémico 

Si bien el haber nacido en una familia rica e influyente puede abrir muchas puertas, en algunas ocasiones puede ser un pesado lastre. Fue el caso de Vicente García-Huidobro, quien pese a contar con una indiscutible fama entre la juventud chilena, era visto por los poetas clásicos consagrados como el “muchacho rico”. 

Siendo aún muy joven, en 1914 publicó el libro Pasando y Pasando, que contenía una fuerte crítica social y contra la Iglesia, por lo que su padre mandó a quemar la edición completa. Firmó su próximo libro, Las Pagodas Ocultas (1915) con el nombre con el que trasciende hasta hoy: Vicente Huidobro. 



Luchas intelectuales y políticas 

Su carácter rebelde y decidido lo llevaría a enfrascarse en duras polémicas con connotados intelectuales de su época, como la que mantuvo en París con Pierre Reverdy, acerca del origen del creacionismo. 

Su posición política también le trajo inconvenientes: en 1924, y tras la publicación de un libro que hablaba duramente contra el Imperio británico, fue supuestamente secuestrado, generándose un gran interés en la prensa Europea. En 1925 fue golpeado frente a su casa luego de haber denunciado actividades fraudulentas de altas personalidades del ámbito político, a través del diario Acción. Huidobro había creado este medio para expresar sus opiniones políticas; fue clausurado en noviembre del mismo año, luego de que Huidobro sufriera un nuevo atentado. 

Pero no se detuvo y fundó La República. Ese mismo año fue proclamado candidato a la presidencia del país por las juventudes progresistas del país, honor que aceptó en términos simbólicos. 



Su enfrentamiento con Neruda 

Quizás no la más importante, pero sí la más famosa en Chile, fue la disputa que sostuvo por años con Pablo Neruda. Este duelo de titanes se desencadenó a raíz de la publicación de Antología de la Poesía Chilena Nueva, de Eduardo Anguita y Volodia Teitelboim, en la que Huidobro figuró con una mayor relevancia. 

El punto más alto de esta disputa tuvo como escenario a la España de la Guerra Civil, encontrándose ambos apoyando la causa republicana. En esa ocasión, la Asociación Internacional de Escritores por la Defensa de la Cultura intervino, enviándole a ambos una carta en la que se les demandaba deponer las hostilidades. 

Pero las cosas no acabaron ahí: Huidobro había nacido para ser marqués, desestimó ese camino en busca del trono de la poesía, y no podía aceptar que ese título se le arrebatara en Chile. Neruda, por su parte, tampoco estaba dispuesto a tranzar. 



La guerra lo deja cansado 

Hacia 1945, Huidobro se encontraba en París, transmitiendo crónicas de la guerra. Entró con las tropas aliadas a Berlín como teniente, pero finalmente fue dado de baja, por lo que debió volver a Santiago. La guerra lo dejó cansado, triste y herido, y con numerosos tesoros de guerra, como el que aseguró fue el teléfono de Hitler. 

Al año siguiente se instaló en Cartagena, donde pasó sus últimos días. Allí murió el 2 de enero de 1948. 



“Al fondo de esta tumba se ve el mar” 

En 1968 Pablo Neruda escribió Búsqueda de Huidobro, como una forma de reconciliación. Claramente Vicente Huidobro no había sido encontrado por los chilenos, y quizás habría que recurrir a su amigo Anguita y su hija Manuela para tratar de entenderlo. Ellos escribieron el epitafio más justo que el gran poeta pudo recibir. Quizás la clave este ahí: 


   Les dejo un documental con la interesante vida de este gran escritor chileno y Latino Americano




jueves, 25 de julio de 2013

Pablo Neruda (Chileno)

   Para mi es muy importante subir la biografía de nuestro gran poeta, que tuvo una vida de creación y lucha social sin límites, es un ejemplo para todos los jóvenes y para todos los chilenos, sobre todo en estos momentos que no existen referentes culturales claros, para nosotros, o lo que existen son ocultados por los medios de comunicación y nos tratan de imponer valores consumistas y egoístas.
    Aparte de la Biografía les dejo una entrevista realizada al poeta en 1971 y el funeral de Pablo Neruda.

(Seudónimo de Neftalí Ricardo Reyes Basoalto; Parral, Chile, 1904-Santiago de Chile, 1973) Poeta chileno. Comenzó muy pronto a escribir poesía, y en 1921 publicó La canción de la fiesta, su primer poema, con el seudónimo de Pablo Neruda, en homenaje al poeta checo Jan Neruda, nombre que mantuvo a partir de entonces y que legalizó en 1946.
Su madre murió sólo un mes más tarde de que naciera él, momento en que su padre, un empleado ferroviario, se instaló en Temuco, donde el joven Pablo Neruda cursó sus primeros estudios y conoció a Gabriela Mistral. Allí también comenzó a trabajar en un periódico, hasta que a los dieciséis años se trasladó a Santiago, donde publicó sus primeros poemas en la revista Claridad.




    Tras publicar algunos libros de poesía, en 1924 alcanzó fama internacional con Veinte poemas de amor y una canción desesperada, obra que, junto con Tentativa del hombre infinito, distingue la primera etapa de su producción poética, señalada por la transición del modernismo a formas vanguardistas influidas por el creacionismo de Vicente Huidobro.



   Los problemas económicos indujeron a Pablo Neruda a emprender, en 1926, la carrera consular que lo llevó a residir en Birmania, Ceilán, Java, Singapur y, entre 1934 y 1938, en España, donde se relacionó con García Lorca, Aleixandre, Gerardo Diego y otros componentes de la llamada Generación del 27, y fundó la revista Caballo Verde para la Poesía. Desde su primer manifiesto tomó partido por una «poesía sin pureza» y próxima a la realidad inmediata, en consonancia con su toma de conciencia social.



      En tal sentido, Neruda apoyó a los republicanos al estallar la guerra civil y escribió España en el corazón. Progresivamente sus poemas experimentaron una transición hacia formas herméticas y un tono más sombrío al percibir el paso del tiempo, el caos y la muerte en la realidad cotidiana.
   De regreso en Chile, en 1939 Neruda ingresó en el Partido Comunista y su obra experimentó un giro hacia la militancia política que culminó con la exaltación de los mitos americanos de su Canto general. En 1945 fue el primer poeta en ser galardonado con el Premio Nacional de Literatura de Chile. Al mismo tiempo, desde su escaño de senador utilizó su oratoria para denunciar los abusos y las desigualdades del sistema. Tal actitud provocó la persecución gubernamental en 1949.

El 24 de febrero el poeta logra eludir el cerco policial y sale de Chile, cruzando la Cordillera hacia Argentina por la zona austral, con la ayuda de Jorge Bellet y otros patriotas chilenos y argentinos, en su mayoría agricultores y arrieros. 25 de abril: asiste al Primer Congreso Mundial de Partidarios de la Paz, realizado en París, revelando simultáneamente la incógnita sobre su paradero.







El 12 de agosto regresa a Santiago, donde se le tributan grandes homenajes de bienvenida. Se instala a vivir con Delia del Carril en su casa de Avda. Lynch. Viaja a Temuco y otro puntos de Chile.



Su prestigio internacional fue reconocido en 1971, año en que se le concedió el Premio Nobel de Literatura. El año anterior Pablo Neruda había renunciado a la candidatura presidencial en favor de Salvador Allende, quien lo nombró poco después embajador en París. Dos años más tarde, ya gravemente enfermo, regresó a Chile. De publicación póstuma es la autobiografía Confieso que he vivido.

  


EXTRAÍDO DE BIOGRAFÍAS  Y VIDAS














lunes, 22 de julio de 2013

Nicanor Parra (chileno)

Nació el 5 de septiembre de 1914 en San Fabián de Alico, Chillán. Su padre era improvisador de versos; la madre, tejedora. Hermano de la célebre cantautora Violeta Parra, fallecida en 1967. Cursó estudios de matemáticas y física y fue catedrático en esas especialidades. 

Cofundador de la Revista Nueva. En 1943 viaja a Estados Unidos con beca otorgada por el "Institute of International Education
", donde estudia mecánica avanzada en la Universidad de Brown. En 1948 es nombrado director interino de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile. En 1949 viaja a Inglaterra, con beca del Consejo Británico. Estudia cosmología con E. A. Milner, permaneciendo en Gran Bretaña hasta 1951. Después enseña matemáticas y física en la Universidad de Chile. Nuevamente, es invitado a diversos países: Estados Unidos, Unión Soviética, China Popular, Cuba, Perú, Panamá, México, etc. 

Al principio su obra es evocativa y sentimental en Cancionero sin nombre (1937), más adelante adoptó la línea que él mismo denomina "antipoesía
". Esta renovación de proyecciones internacionales, comienza enPoemas y antipoemas (1954) y se prolonga en una docena de obras más. En 1969 recibe el Premio Nacional de Literatura en Chile. En 1977 vio la luz Sermones y prédicas del Cristo de Elqui, sobre un visionario místico que predicaba por las minas del norte de Chile. 

En 1991 es galardonado por segunda vez en su país y también con el Premio Internacional Juan Rulfo, del que fue el primer ganador, ya que era la primera edición de este premio. El 1 de diciembre de 2011 Nicanor Parra gana el Premio Cervantes, considerado el galardón más importante de las letras hispanas y que concede el Ministerio de Cultura al conjunto de la obra de un autor. Este premio, creado en 1975 por el Ministerio de Cultura español, está dotado con 125.000 euros y reconoce la figura de un escritor que, con el conjunto de su obra haya contribuido a enriquecer el legado literario hispánico.

Parra es el superviviente del grupo más señero de poetas chilenos contemporáneos, junto a Pablo Neruda,Gabriela Mistral, Vicente Huidobro y el también premio Cervantes, Gonzalo Rojas. Parra ha ejercido enorme influencia, entre otros, en el novelista Roberto Bolaño. 

   Les dejo una carta de Nicanor Parra leída por su nieto al recibir el premio Cervantes y un poema llamado "Autorretrato" dedicado a los profesores